Mompox a punto sanitario para Festival del Jazz 2018

Mompox, 31AGO18.- *Con la intervención sanitaria de más de 500 casas de siete barrios, la revisión minuciosa de los protocolos de transporte, manipulación, almacenamiento y preparación de alimentos, así como el cumplimiento de las normas de sanidad hostelera y la garantía de la Red Hospitalaria, la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud ha puesto a punto los rigurosos parámetros sanitarios que garantizarán la integridad de visitantes y nativos de Mompox durante la edición 2018 del Festival del Jazz que se desarrollará del 6 al 8 de septiembre próximos, informó la secretaria departamental del ramo Verena Polo Gómez.*

Según la funcionaria, “los barrios intervenidos son 6 de agosto, La Granja, Vista Hermosa, 1 de julio, 1 de octubre, La Cuchilla y 1 de mayo en donde personal de técnicos sanitarios desplegaron acciones de *Vivienda Saludable* y *Recolección de Inservibles* así como *levantamiento de índices aédicos* para controlar la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades vectoriales. De igual forma, se realizó una *campaña de vacunación canina*”.

*Control alimentario*

En este sentido, para garantizar la *seguridad alimentaria* de nativos y visitantes, expresó el líder del Programa de Alimentos de la Secretaría de Salud ingeniero Antonio Carlos Pérez Villalba, “se han intensificado las actividades rutinarias contempladas en la Ley 1122 de hacer *Inspección, Vigilancia y Control, IVC, a los establecimientos gastronómicos para comprobar que cumplan con los parámetros establecidos en la Resolución 2674/13 y el Decreto1500/07y así *garantizar la inocuidad y procedencia de los alimentos, especialmente de la carne*, que se utilizan en la preparación de alimentos en los 36 hostales y hoteles con servicio de restaurante y los más de medio centenar establecimientos de expendio de alimentos.”

De acuerdo a un *Plan de Trabajo General* fijado por las diferentes autoridades con jurisdicción y competencia en Mompox, la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud también realizado acciones de *IVC* en los hoteles, residencias y hostales registrados ante la Alcaldía Distrital de Mompox para verificar el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad.

También, la Gobernación de Bolívar a través del *Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, CRUE,* verifica el estado a punto de la *Red Hospitalaria local y regional* para atender dentro de la *Alerta Verde hospitalaria* que se declarará a partir del lunes para atender las contingencias sanitarias que puedan presentarse en la región con ocasión de la realización del Festijazz.

Por último, la comunidad momposina a través de la presidenta de la *Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio 1 de mayo Ofelia Florez* reconoció y agradeció las acciones de intervención directa que realiza la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud en las barriadas momposinas para el control de vectores y otros factores de riesgo sanitario, actividades que según la líder social redundan en una mejor calidad de vida de los momposinos, especialmente con los proyectos de *Vivienda Saludable* y *Recolección de Inservibles* puntualizó.■

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Los vascos que no vinieron

Por Luís Tarrá Gallego

Simití, Bolívar

Un aviso publicado en la edición 9.663 de El Tiempo de Bogotá el 22 de agosto de 1938, hace 80 años, estuvo a punto de conseguir la implantación de una colonia vasca en el municipio de Simití, Bolívar, conformada por sobrevivientes exiliados en Paris de la inclementemente bombardeada por los nazis población vizcaína de Guernica, tragedia universalizada por el malagueño Pablo Picasso en el cuadro homónimo, que iconizó las atrocidades cometidas por los combatientes extranjeros de la Guerra Civil Española.

La intención de establecimiento, manifestada por el vizcaíno Gabino Seijo Zarrandikoechea, según ese anuncio era: “…para que venga a éste país [Colombia] una inmigración vasca con el propósito de labrar la tierra y darle impulso a la agricultura y a la ganadería…” y, fue respondida seis días después por el médico e historiador simiteño Leoncio A. Bastidas, en la que además de remitir dos folletos “…sobre la Geografía de Simití…” le ponía de presente a Zarrandikoechea, “…las bondades que brindan éstas tierras a una respetable colonia que desee trabajar…”

Visita al presidente

Aprovechando que una comisión del Concejo de Simití debía entrevistarse con el presidente Eduardo Santos, tío abuelo del presidente Juan Manuel Santos, tras audiencia conseguida por el doctor Luis B. ‘Chan’ Ortiz, el tema de la inmigración interesó al mandatario, que invitó al vasco a visitar el país y dio la orden para que altos funcionarios nacionales y regionales atendieran el tema, lo que finalmente estos aprovecharon para intentar desviar hacia los departamentos de Caldas, Tolima, Valle del Cauca, Cundinamarca y los Llanos la intención de los vascos de establecerse en Simití, que a la postre resultó fallida para todos.

La misiva de Bastidas entusiasmó a los vascos liderados por Zarrandikoechea, que tras responder su mensaje se comprometió a visitar Simití, lo que hizo el 28 de marzo de 1939, después de entrevistarse dos semanas antes con el gobernador Manuel F. Obregón Flórez, por instrucciones perentorias del presidente Eduardo Santos, con quién se reunió el 5 de mayo de 1939.

Impresiones in situ

Quince días después y, tras recorrer los puntos en los que eventualmente podría emplazarse la proyectada y luego intencionalmente frustrada colonia vasca, Gabino Seijo precisó las aspiraciones fundacionales del proyectado poblado vasco que se repartiría en dos asentamientos que se denominarían Guernicabarri, en lo que hoy es Santa Rosa del Sur y Puerto Guernica, en lo que hoy es la zona dispersa de Juncal en Simití y que resumió así:

“Como iniciador o fundador de la colonia que se denominará Guernicabarri [solicitó] se le conceda un lote de tierra de 25 kilómetros cuadrados; de 12 kilómetros de largo por uno de ancho por todo el curso de la quebrada Juncal, por ambas orillas…que comenzarán a contarse desde la orilla de la ciénaga de Simití, cuando las aguas se hallan en verano, y seguirá su curso por la referida quebrada, así también siguiendo el curso por las aguas en las orillas de la quebrada del Platanal, después de conceder un kilómetro hacia el monte que en línea recta continúa por el Platanal”.

De igual manera Gabino S. Zarrandikoechea, circunscribía su petición a la concesión de “Tres kilómetros cuadrados de tierras montuosas alrededor del salto La Fría y ello servirá entre otras cosas para dar acceso a la parte arriba de ese salto y sirva así, si el caso llegare, para el desarrollo del turismo”.

Plan agroindustrial

Su petición a las autoridades simiteñas, de lo que pudo ser un jalón de actividad agroindustrial, prosiguió en los siguientes términos: “Solicito también el aprovechamiento de la mitad de las aguas del salto La Fría para destinarlas a riego o fuerzas motrices, indistintamente según le convenga al suscrito, mientras que la otra mitad quedará para servicio del municipio…lo mismo que la mitad de las aguas de la quebrada El Platanal”.

De la misma manera, para la concreción del ambicioso proyecto, se elevó una solicitud para la realización de “faenas pesqueras en la ciénaga de Simití y ríos que al suscrito convinieren y que el tránsito por el río Juncal y la carretera siguieran considerándose como públicos, como hasta ahora acontece”.

Colonia agrícola

Sobre este particular, Gabino S. Zarrandikoechea pedía, en el esbozo de este bien estructurado plan, que: “En el caso de formar la colonia vasca de Guernicabarri, ésta se extenderá de las márgenes de la propiedad antes expresada que se repartirá a cada colono que se establezca a razón de 10 hectáreas para los que se sitúen en la parte baja, en terreno llano sobre la ciénaga de Simití, en el terreno dónde se piensa fundar el pueblo que se denominará Puerto Guernica, en lotes de cien metros de ancho por mil de largo en la parte derecha aguas arriba del río Juncal…terrenos que serán regados por las aguas de la quebrada La Fría, en obras a cargo de cada colono”

En ese sentido, se solicitaban: “60 hectáreas del monte al borde de la carretera que irá en dirección a Guernicabarri partiendo de Puerto Guernica y que será cubierto en lotes de 200 metros de ancho por 3.000 de largo. 30 hectáreas en la región de Santa Rosa o sea en los alrededores de Guernicabarri en lotes diseminados y que no es posible marcarlos por ser la configuración del terreno ondulado, y no convendría tirar líneas hasta tanto no se eligiere el lugar adecuado”.

Por último, planteó el vasco, “Será conveniente: casi necesario, que a esta región de Santa Rosa se le provea de agua para el riego de sus tierras, con las aguas que aporten en la región de La Paja, las quebradas de La Mata y La Paja”.

Guernicabarri y Guernica

Que en euskera significa territorio Guernica, fue el nombre escogido para los futuros y luego frustrados pueblos, que se ubicarían, el primero en el territorio que hoy ocupa el municipio de Santa Rosa del Sur, por entonces conocido como Ángulo, una ‘venta’ o lugar de aprovisionamiento y descanso de los mercaderes y aventureros trashumantes de los agrestes senderos de la serranía de San Lucas, una región rica en vetas de oro, plata y otros minerales y levantado en un cruce de caminos al más viejo estilo europeo y, el segundo, en el sitio disperso de la desembocadura de la quebrada Juncal, famosa por la limpidez de sus frescas aguas, que aún se venden para el consumo humano de la región.

Gran frustración

Pero como todo lo que brilla no es oro, a pesar de la decisión tomada por el presidente Eduardo Santos, en favor del establecimiento de esta colonia en 25 kilómetros cuadrados de los más de 6 mil con que contaba entonces el territorio del municipio de Simití, los intereses ‘interioranos’, por un lado, porque ese establecimiento humano y agroindustrial se llevara a cabo en otros lugares de la geografía colombiana, dio al traste con esa humanitaria y económicamente reivindicativa idea.

Por otro lado, la decidida simpatía e íntima militancia nazi del gobernador de entonces Manuel F. Obregón Flórez, ex diplomático ante el régimen de Adolfo Hitler, que lo condecoró con la Gran Cruz de Hierro de la Alemania nazi, cuyos aviones bombardearon inclementemente los territorios vascos, incluida Guernica; que adrede no presentó en los términos debidos el proyecto de Ordenanza a través del cual se otorgarían los avales financieros y las herramientas administrativas para el establecimiento de esta frustrada y bien intencionada empresa, que más que humanitaria pretendía ofrecer una experimentada alternativa para el desarrollo planificado de una región, que ocho décadas después, continúa agobiada por el marasmo oficial.■

Curiosidades del apellido Lemaitre

Curiosidades del apellido Lemaitre

Por Alberto H. Lemaitre “Mr Tollo”.

(Publicada en la edición 18 de 1999 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego)

Este apellido vino a Colombia de la ciudad de Le Havre en Francia y no se regó por el país.

Se escribe Lemâitre y se pronuncia lemetre porque tiene acento circunflejo en la A.

Yo he observado una cosa muy particular y es la siguiente: la letra inicial del segundo apellido de los descendientes de la primera rama refleja el estado económico del individuo. Explico:
El matrimonio Lemâitre Román, hijo Eduardo Lemâitre Román, letra R= Rico.
El matrimonio Lemâitre Porto, hijo Alberto H. Lemàitre Porto, letra P= Pobre.
El matrimonio Lemâitre Lequerica, hijo Jorge Lemâitre Lequerica, letra L= limpio.
El matrimonio Lemâitre Torres, hijo Orlando Lemâitre Torres, letra T= también limpio.

Hay otro detalle muy particular, me decía mi primo Gastón Lemâitre Lequerica: “primo, estoy fregao porque tengo dos apellidos de RICOS y no tengo un maíz que asar y para colmo me pusieron de nombre GASTON”.

La actuación de éstos exponentes cartageneros ha sido así: Eduardo Lemâitre Román, senador, gobernador, director de El Siglo de Bogotá, historiador destacado y presidente de la Academia de Historia de Cartagena de Indias.

Alberto Lemâitre Porto, primer gerente del Automovil Club de Colombia, en Cartagena; fundador del Club de Pesca , director del Tránsito Departamental; secretario escribiente de la alcaldía; editor de dos libros costumbristas de la ciudad.

Jorge Lemâitre Lequerica, jefe de una sección del Terminal Marítimo y Fluvial de Cartagena , empleado de la Flota Mercante Gran Colombiana, actualmente jubilado.

Orlando Lemâitre Torres, almirante de la Armada Nacional y rector del Colegio San Carlos.

Hay que observar que ninguno de éstos señores ha concurrido nunca a ningún juzgado ni simple inspección de policía por ninguna causa. Y que ricos y pobres han hecho de tripas corazones y jamás han enturbiado el apellido. Ninguno de ellos ha sido concejal.

Esa diáfana honestidad es actualmente muy desconocida en la ciudad.

Vender suero no paga dijo Sincelejo

Habla Sincelejo: ¡vender suero no paga!

Por Ron White

(Publicado en la Edición 18 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego año de 1999)

Sus primeros zapatos los calzó a los quince años de edad después de haber ahorrado durante dos.

Es uno de los episodios de la historia de Manuel Cárdenas de Avila, un sabanero de 58 años de edad y 43 de vivir en La Heroica, donde todo el mundo le conoce no sólo por su remoquete de Sincelejo sino por sus rutilantes cadenas y esclavas, motos de alto cilindraje y último modelo y ¡por preparar los mejores y más sabrosos cócteles de mariscos de la ciudad.

Salida accidentada

“Salí de mi pueblo cuando tenía 13 años, huyéndole a la mala situación que había en mi casa. Me despedí a la una de la madrugada y logré llegar a la carretera a las once de la mañana, luego de atravesar lodazales y breñas que por poco no me dejan llegar. Había quedado huérfano y soy el tercero de siete hermanos”.

Natural de Don Gabriel, hoy Departamento de Sucre, cuándo llegó a Cartagena se dedicó a vender tinto, paletas y cigarrillos por la calle.

Vivía en el Hotel Central de los Paternina, unos conocidos de Chalán, Sucre, que le dieron la mano recién llegado a la ciudad.

Nunca asistió a la escuela por la difícil situación que se vivió en su hogar paterno. Su padre, agricultor, tenía más malas que buenas rachas, de allí el rosario de dificultades de la familia Cárdenas De Ávila. Su madre, mujer de hogar, murió de un esfuerzo que hizo estando en cuarentena.

Aprendió a leer a solas, ayudándose con la observación de los “paquitos o muñequitos” de Santo y Juan Sin Miedo, por cuyas actitudes empezó a comprender lo que decían las letras, hasta que se familiarizó con ellas.

Nada de suero

“Llegué a éste sitio el 4 de diciembre de 1953 cuando La Matuna era sólo un playón polvoriento en el que los muchachos se dedicaban a jugar béisbol. He visto crecer éste lugar, en el que muchas veces dormí.

Los primeros edificios en construirse fueron el “Fernando Díaz”, “David” y después el del “Banco Popular” en donde quedó la estación del ferrocarril.

El” Ganen” , “Araújo”, “Cafetero” y “Caja Agraria” fueron después y creo deben tener por ahí unos 38 años de hechos y los otros 40.

Recuerdo la tragedia que se vivió cuando se construía el “Banco de Bogotá” y a uno de los obreros lo mató el martinete con que enterraban los pilotes de las bases” señala Sincelejo con la fluidez y sencillez que lo han hecho popular entre sus clientes y amigos.

“No me dediqué a vender suero porque aquí a la gente lo que le gusta es la basura esa que venden por ahí mezclada con maizena, ya que no saben de eso.

Al principio, en éste mismo sitio en que hoy estoy, vendía, ya de fijo, paletas y tinto.

Posteriormente en 1966, siendo alcalde Gustavo Lemaitre Román e inspector de Policía Hugo Camargo Ortíz, me dieron un permiso para estar aquí legal. Todos los negocios estaban para esa época malos y la novedad era la venta de cócteles de mariscos. Con la plata que había logrado reunir, compré mi primer kilo de camarones, mayonesa, cebolla, ajo, salsa de tomate y una nevera de palo con la que empecé, hasta hoy bien, a Dios Gracias”.

Mientras dialoga, prepara los cócteles que durante treinta y tantos años han sido los favoritos de los cartageneros y foráneos que llegan a diario a su negocio a disfrutarlos.

“Al principio los vendía a $1 los sencillos y a $2 los dobles. Aunque parezca mentira, a esos precios el negocio rendía más que hoy que los vendo a $ 1.300 y $2.600”.

Considera que la fe en Dios y el no haber fiado nunca son parte del éxito de su vida, en la que ha tenido 12 hijos, 8 con su primera mujer, de los que han fallecido 3.

Amante además del fisiculturismo, al que llegó por la moda que se dio hace algunos años en las playas de Marbella, a las que asistía periódicamente a hacer ejercicios.

“Habían unos mancitos, todos fornidos, que se creían la mamá de Dios y se la pasaban guapiando.

Yo, aunque nunca he peliado porque no me gustan los líos, me hice el propósito de volverme cuajado y allí empezó mi afición por las pesas, que aún hoy levanto”

Vendo mi moto

Después de años de ser el dueño de las mejores motos que han rodado por Cartagena, Sincelejo se prepara hoy para vender el último de éstos artefactos que le queda.

“La ciudad se ha vuelto muy peligrosa y nadie respeta la vida de los motociclistas. Durante las fiestas del Once de Noviembre, un irresponsable casi me mata a mí y a mi mujer por andar por ahí todo alocado” concluye éste personaje de la vida cartagenera, que entre tintos, paletas, cigarrillos y cócteles de mariscos logró hacer de su vida algo interesante y triunfante, tal como lo soñó cuando decidió venirse para acá hace nueve lustros.

Memorias de un boticario: H.L. Román y su botica

Memorias de un boticario: H.L. Román y su bitica

Por Eduardo Castilla P. (Q.F.)

(Publicada en la edición 18 de 1999 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego)

Entre mis recuerdos figura la persona del médico cartagenero, Dr Luis Felipe Pernett, hombre interesante dedicado por completo a su profesión.

Nos conocimos en Barranquilla, en la Farmacia Bocas de Ceniza de don Julián Meléndez Lara hermano del destacado jugador de footbol Roberto “El Flaco” Melédez, cuyo nombre ostenta el estadio metropolitano de La Arenosa.

El doctor Pernet atendía su clientela en su consultorio en la propia farmacia y yo atendía como ayudante en la faena de preparación de fórmulas magistrales.

Pernet nos entretenía a menudo con su fino humor, con chistes y una que otra anécdota de su propia vida. Hasta que un día me refirió un pasaje de la vida cartagenera, relacionado con la Farmacia Román.

“Resulta que en la callle Román de la ciudad de Cartagena, funcionó una tradicional farmacia con el mismo nombre de la calle, cuyo propietario era ni más ni menos que el eminente hombre de negocios y gran personaje por su entrega a la comunidad Don Henrique Luis Román Polanco, prototipo del hombre sencillo y servicial, que a todos atendía por igual, sin importar si eran pobres o ricos, no obstante su condición de pertenecer a la aristocracia local.

Por ello en cierta ocasión un cliente, muy especial de la farmacia, le pidió el favor de aceptar a un hijo suyo como aprendiz.

Demás está decir, que la Farmacia Román fue algo así como una escuela de farmacia por la que desfilaron y se hicieron farmacéutas – licenciados muchos señores que con lujo de competencia ejercieron la profesión en la ciudad y en algunos pueblos.

Don Henrique recibió cordialmente al muchacho y lo llevó al recetario, empezando la lección. “Este lugar se llama así, recetario . Este objeto de loza o porcelana se llama mortero, los árabes lo llaman almírez. Éste objeto que está dentro del mortero se llama pistilo o mano del mortero. Estos granitos de color amarillo claro se llaman goma arábiga. Pues bien, vamos a colocar éstos granitos de goma arábiga dentro del mortero, los golpeas así, para se desmenucen y los trituras con la mano del mortero hasta que se conviertan en polvo fino. Me le das y me le das hasta que salga olor a cebolla” le dijo al aprendiz.

Este último se puso en faena y muy pronto los granitos se convirtieron en polvo impalpable, pero el olor a cebolla no aparecía. Fue entonces cuando decidió ir a donde Don Henrique a pedirle permiso para salir a una pequeña diligencia, que silenciosamente consistió en comprar un centavo de cebolla en la esquina más cercana.

De vuelta, un rato después llamó a Don Henrique para informarle que el trabajo que le ordenó hacer ya olía a cebolla. Don Henrique, hombre avispado comprendió la jugada del aprendiz y le dijo: “bueno, ahora me le das y le das en sentido contrario, hasta que desaparezca el olor a cebolla”.

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La Botica Román (*)
Por Daniel Lemaitre Tono.

Su apariencia en general,
Era bella y reposada:
Mesa de mármol chapada
Y rejillas de cristal.
Viejo reloj colonial
Al frente del mostrador
Y por adorno mejor
De pureza diamantina
Dos redomas de anilina
Llenas de luz y color.

Cantaba allí noche y día
La mano del almirez
Y en lindos potes de gres,
Que Hipocrátes presidía,
El parroquiano leía:
Pulmonaria Latiforia.
Cantharis vesicatoria.
Hydrargyri. Camphorata.
Semen contra. Pertulaca.
Y otros que no hago memoria.

Entre pungentes aromas,
En mi añoranza percibo
Al viejo Benito Olivo,
A Cuesta y a Octavio Comas
Y ¡oh! recuerdo que te asomas
Y medio intrigado ves
De un color si no es
Una conchuda icotea
Que mientras compras oblea,
Te tropieza por los pies.

Aquel manso quelonio
Blanco, azul o verde mar
Fue un bicho muy popular
Por la Calle Lozano.
Se iba hasta el Portal cercano
Y el vario color se explica
Porque siendo casa rica,
Que a menudo se pintaba,
Todo pintor lo dejaba
Del color de la Botica.

Allí rompiéronse el cuero
Y a su mente dieron luz
Mi compa Pedro Pertúz
Y Carlos Cuesta, primero.
El mismo Agustín Recuero,
Jóven aún sin “bastén”,
Vendió a los jóvenes bien
Que iban a bailar cuadrilla
Cardamomos en semilla
O aromático sen – sen.

Las niñas de gran tilín
Para realzar sus atributos,
También compraban bismutos
Agua de azar y carmín.
Hoy no pudiera Agustín
Vender “cascarilla” mala
Donde Max Factor se instala
Y menos vender sen – sen,
Porque esas niñas también
La que menos, ya “le jala”.

Hoy toda la han transformado,
Quién en sus manos tuviera,
Volver a verla como era,
¡En aquel dulce pasado ¡
No vuelve, no el abnegado,
Que ese rincón glorifique,
Cuántas cosas van a pique!
Cuantos niños que han llorado
Y madres que han suspirado
Don Henrique Don Henrique!

(Tomado de “Corralito de Piedrta”, Editora Bolívar 1948)

Ilegal reglamentación de Chambacú

Ilegal reglamentación de Chambacú

Unidad Periodística Especial.
El Porvenir Edición 18 de 1999).

De manera ilegal el Concejo de Cartagena aprobó en dos oportunidades en los años 95 y 96 sendos acuerdos por medio de los cuales cambió sustancialmente las condiciones de construcción del “Proyecto Integrado de Chambacú”, que modificaron en el caso de índices de ocupación del 35% al 50% mientras que los de construcción se duplicaron pasando del 100% al 200%, luego de ser adquirido el terreno por el Consorcio Chambacú de Indias.

Dicha norma impuso además la obligación al distrito, en el término de dos años, de proveer lo necesario para la dotación de acueducto, alcantarillado y vías beneficiando el proyecto con la obligación de construcción de un número insuficiente de parqueaderos, sin señalar tampoco las áreas de aislamiento sobre las vías principales y sin fijar parámetros claros para la integración de las tres áreas del mismo.

La situación descrita en el primero de los casos, desalentó por su irrentabilidad que otros inversionistas como Pedro Gómez y Compañía participaran de la licitación para la compra de los mismos cuando se abrió la subasta por parte de Inurbe, situación que tuvo antecedentes en dos reglamentaciones anteriores expedidas la una en 1978 por solicitud del ingeniero Edgardo Martínez Pareja en su condición de director técnico del ICT y la otra por el contenido de un acuerdo municipal modificatorio presentado el 31 de agosto de 1993 durante la administración de Gabriel García Romero, por parte del alcalde designado Luis Guillermo Martínez Fernández, que dejó en unos márgenes de construcción muy bajos la explotación comercial del proyecto, haciéndolo poco llamativo en esas condiciones.

Senda de ilegalidades

El primero de los proyectos modificatorios se tramitó de manera ilegal por el concejo local en las sesiones de diciembre de 1995, cuando la presidencia de la corporación a cargo de Carlos Díaz Redondo dio luz verde al estudio de la norma, iniciativa que por su contenido era, de acuerdo a la normatividad vigente, de exclusiva competencia del alcalde, por versar sobre materias concernientes al plan de desarrollo.

Sin embargo y pese a lo evidente de la violación, el cabildo aprobó el proyecto y lo envió a sanción ejecutiva a la alcaldía, en donde por existir un impedimento entre el alcalde de la época Guillermo Paniza Ricardo y el proyecto Chambacú de Indias en donde actuaba como representante legal el hoy ministro de Desarrollo Fernando Araújo Perdomo, su cuñado, se había nombrado como alcalde Ad hoc a un funcionario de la Gobernación de Bolívar de nombre Mario Camargo Sánchez quién en decisión de fecha enero 10 de 1996 objetó por ilegal e incoveniente el proyecto de acuerdo en cuestión.

Remitidos los reparos de inconveniencia e ilegalidad del alcalde ad hoc al concejo en enero de 1996, el presidente de la época Javier Cáceres Leal integra una comisión accidental conformada por los ediles Javier Bustillo Pertúz, Adolfo Malo David, Germán Viana Guerrero y Jorge Lequerica Araújo quienes declaran infundados los reparos del alcalde ad hoc y le remiten para su sanción nuevamente el proyecto, el cual debía, de acuerdo al código de régimen municipal ser enviado al Tribunal Administrativo de Bolívar para que esa corporación dirimiera en derecho la controversia jurídica.

Otra pata del gato

Pero contradiciendo su anterior dictamen, el alcalde ad hoc Mario Camargo de manera ilegal aceptó las razones del concejo y sancionó el acuerdo, el cual fue posteriormente suspendido por el Tribunal Administrativo de Bolívar en atención a una demanda de nulidad interpuesta por la jurista Marlene Camacho de Benitez.

La notificación de la decisión de suspensión, finalmente se surtió a través de un tortuoso proceso, por haber renunciado el alcalde ad hoc, estar impedido el titular y no haberse posesionado la nueva alcaldesa ad hoc Carlina Maldonado de Lozano, según consta en el expediente.

Tras la suspensión del acuerdo en mención, que dejó sin piso la benéfica normatividad que permitiría hacer muy lucrativo el negocio de construcción del “Proyecto Integrado de Chambacú” el representante legal del Consorcio Chambacú de Indias Fernando Araújo Perdomo solicitó a la alcaldía “estudiar la conveniencia de presentar un nuevo acuerdo al Honorable Consejo Municipal que subsane los posibles vicios que se achacan al anterior, para evitar que éste proyecto quede en interinidad, lo que causaría enormes perjuicios para todos…” en lo que fue complacido por el nuevo alcalde ad hoc Augusto Martínez Martínez, quien el 15 de noviembre de 1996 presentó a consideración del concejo cartagenero el proyecto de acuerdo reglamentario, que repetía la norma suspendida, en abierta contradicción legal por estar repitiendo un acto administrativo sobre cuya legalidad la justicia contenciosa no ha tomado todavía una decisión de fondo.

Concepto de la violación

Según la demandante Marlene Camacho de Benitez, en su solicitud de nulidad acogida por el Tribunal Administrativo de Bolívar, ”Resulta entonces claro que al no acoger el Concejo de Cartagena de Indias las objeciones de derecho, el alcalde ad hoc, debió, no sancionar el proyecto de acuerdo, sino sujetándose a lo establecido en el articulo 80 de la Ley 136 de 1994 y remitirlo dentro de los diez días siguientes al Tribunal Administrativo que es la autoridad con potestad para dirimir las controversias de juridicidad entre el concejo y la alcaldía… …que se refiere a una adición y modificación al plan de desarrollo a que hace relación el artículo 1º de la Ley 9 de 1989, contenido en varios acuerdos distritales, los cuales deroga…los cuales de conformidad con el articulo 315 numeral 5 de la Constitución Política de Colombia…, la iniciativa de éstas materias es privativa del alcalde.

En cuanto a las Cesiones Obligatorias Gratuitas, señala la demandante en su escrito de nulidad, …el acuerdo en cuestión viola además el artículo 7 de la Ley 9/89, porque en su artículo 15 concordante con su artículo 5, tan solo consagra una clase de cesión: recreacional – deportiva; siendo que en virtud de la norma superior, las áreas de cesión deben ser para vías, zonas verdes y servicios comunales, … lo que implica entregarlas debidamente dotadas, deber del que, en forma ilegal, se exonera al constructor en el artículo 18 del proyecto de acuerdo sub exániame.

Más adelante señala la demanda en trámite, que ordenó la suspensión del acuerdo por su manifiesta violación de la ley que…4.- Adicionalmente, el honorable concejo distrital, excediendo su campo de competencia, para invadir la órbita establecida por la ley en cabeza de la primera autoridad del distrito o su delegado, al otorgar, en la práctica, por medio de ese acuerdo, una licencia de urbanización en un caso concreto, como es el “Proyecto Integrado de Chambacú” ; igualmente al decidir entre otras materias, áreas únicas de cesión obligatoria; y lo más grave, exonerarlos de ceder áreas que por mandato del Decreto reglamentario 1380 de 1972 deben corresponder también a calles, aceras, parques, área escolar, iglesias, etc, con lo cual se rompe el principio constitucional de igualdad, pues ésta prerrogativa no se concede a los demás constructores.

Concluye la petición de nulidad del acuerdo con…5.- También se observa que el artículo 18, construcción de parques, transgrede la Ley 80/93, al facultar al alcalde para contratar con los constructores del “Proyecto Integrado de Chambacú”, la realización de los diseños, construcción, operación y mantenimiento de dichos parques, con violación del principio de transparencia que obliga a seleccionar al contratista mediante el proceso de licitación o concurso público.

Lo olvidaron el 13 de junio de 1953

Lo olvidaron el 13 de junio de 1953

Por Joaquín Franco Burgos.

Especial para periódico El Porvenir # 18 de 1999 propiedad de Luis Tarrá Gallego

Cuarenta y seis años después del 13 de Junio y desde esa fecha en 1953, las verdades sobre las causas del llamado golpe de estado y la caída del conservatismo no se han dicho.

Es conveniente recordar lo que se ha ocultado, y para ello basta leer el primer manifiesto, lanzado a los colombianos por el presidente titular y constitucional de Colombia Laureano Gómez Castro, desde el exilio, en julio de 1953, escrito en Nueva York, para que se conozcan muchas verdades.

Desgraciadamente para los colombianos, la enfermedad del presidente no le dio una oportunidad de gobierno mayor a los 14 meses. La sola conformación de su gabinete mostró el interés de Gómez en buscar la concordia entre los partidos tradicionales.

El ex presidente López Pumarejo acompañó al doctor Gómez a llegar a un acuerdo nacional, pero la negativa de otros sectores en aceptar la desmovilización de la guerrilla política en los Llanos Orientales y en el Magdalena Medio frustró ese propósito.

Laureano Gómez se retiró del ejercicio de la presidencia y buscó por todos los medios – lo impuso ante el congreso conservador – el nombre de un estadista, permanente colaborador de los gobiernos liberales, Roberto Urdaneta Arbelaéz, como su reemplazo en la designatura, una muestra más de los deseos del presidente en buscar la permanente armonía entre los colombianos.

Hay un testimonio del designado encargado del gobierno: “Laureano Gómez jamás tomó parte en los problemas de la administración” y fue permanente este reconocimiento sobre la prescindencia del presidente titular en los asuntos oficiales.

Dos episodios apreciados por el presidente titular durante la administración Urdaneta recibieron los calificativos de censurables: los sucesos del 6 de septiembre de 1952 y la forma como se manejaron sus consecuencias, calificadas por Laureano Gómez como una insurreción militar, justamente por lo desentendidos que se mantuvieron los jefes militares, que no acudieron oportunamente a impedir los desmanes del populacho.

Desbordamiento militar

Otro episodio de inconformidad para Laureano Gómez fue la muerte de un bandolero responsable de muchos delitos, que se asiló en la Embajada de Chile, después apresado y muerto en la cárcel por una institución militar llamada G – 2.

En el banquete de oficiales, a fines de mayo de 1953, en honor del designado encargado de la Presidencia de la República doctor Roberto Urdaneta Arbeléz, el general Gustavo Rojas Pinilla hizo dos declaraciones sorprendentes: “que la suerte del país estaba en sus manos” y “que el designado estaba sometido a ciertas presiones”. ¡Urdaneta nunca rectificó lo de las presiones!.

El caso de Felipe Echavarría demostró que la tortura se estaba aplicando en los patios de las instituciones militares, por lo que el presidente titular protestó y solicitó la destitución del responsable, el jefe de las fuerzas armadas general Rojas Pinilla.

A Gómez se le advirtió por parte del designado y del ministro de Guerra Lucio Pabón Nuñez de las consecuencias que ello acarrearía y que finalmente se dieron y fue entonces cuando Laureano Gómez reflexionó:
“Entonces vi cubierta de oprobio la república bajo el mando conservador. El liberalismo, contra cuyas injusticias protesté tantas veces, ésta infamia no la había cometido. Si se la toleraba ahora, cuando el alto gobierno conocía lo ocurrido, ¿cuántos abusos, delitos y atropellos que se habían cometido a sus espaldas, recibirían una tácita aprobación, comprometiendo su responsabilidad ante los contemporáneos y la historia”.

Y nadie puede negarlo, como lo recordó Laureano Gómez al decir:
“Yo hubiera podido refugiarme en mi enfermedad y mi inmenso duelo para fingir ignorancia de lo que ocurría. Pero llevaba la suprema investidura de la República. Mi comodidad personal tenía que desaparecer ante el cumplimiento de mi obligación”.

“Comprendí que había llegado una de esas horas en que se descubren las convicciones y se prueban los carácteres.

Colombia no podía pasar a ser un país bárbaro e inicuo sin que ocurriera algo, y ese algo solo era ya la prisión del Presidente de la República”.

El golpe

La grandeza de Laureano Gómez se mostró el 13 de Junio. Prefirió la prisión, el exilio en compañía de sus hijos, antes de que se gobernara en nombre del Partido Conservador, bajo la dirección oculta de Gustavo Rojas Pinilla.

Pero la historia de la caída del Partido Conservador del gobierno no se inicia el 13 de Junio, sino que esa es la fecha de su culminación.

Nadie puede negar que el candidato presidencial en el momento de la reconquista en 1946 era el jefe del partido Laureano Gómez. Pero él sabía, que esa postulación serviría para unir a los jefes liberales, frustrando la posibilidad de triunfo para los opositores conservadores.

Soy un convencido, de que si el senador bolivarense y codirector de El Siglo José de la Vega no muere antes de la división liberal, hubiera sido el candidato natural del conservatismo a la primera magistratura.

Muerto De La Vega, Laureano Gómez inclinó la balanza a favor de un estadista no combatiente. Pudo también hacerlo en esos momentos a favor de Roberto Urdaneta Arbelaéz, sobre quién al igual que Mariano Ospina Pérez no se guardaban resentimientos de oposición al régimen liberal.

Laureano Gómez como jefe del conservatismo jamás intervino en las decisiones del gobierno de Ospina Pérez. Fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y destituido del cargo siendo presidente de la IX Conferencia Panamericana reunida en Bogotá en 1948.

Gómez conoció de su destitución cuando se encontraba recluido en el Ministerio de Guerra, en momentos en que una muchedumbre borracha lo pedía para matarlo.

Nunca tuvo resentimientos por esa destitución y cuando hubo oportunidad prestó apoyo al gobierno legítimo, pero, por recomendaciones del presidente Ospina, el jefe del partido Laureano Gómez, – El hombre tempestad, como lo calificara Valencia – en compañía de su familia se ausentó del país.

Ospina, bien pudo haberle encomendado una misión diplomática en el exterior, pero las condiciones de colaboración de los liberales con el gobierno habían impuesto que nada para Gómez.

División conservadora

Cuando Laureano Gómez llegó a la presidencia de la República el 7 de agosto de 1950 en su discurso de posesión clamó por la vida, censurando la violencia.

Anunció un nuevo estilo de gobierno y pidió el entendimiento con el Partido Liberal. Éstas tesis mortificaron las intenciones de reelección del ex presidente Mariano Ospina Pérez, quién de inmediato inició campaña para regresar al Palacio de Nariño. Tal actitud disgustó a Gómez y allí vino la ruptura.

Un episodio, de los que solamente Laureano Gómez sabía esgrimir, se presentó en un pueblo boyacense, cuando el alcalde municipal invitó al ex presidente Ospina y al presidente Gómez a inaugurar sendos bustos de los estadistas conservadores.

Ospina se presentó puntual al acto y en sentido discurso agradeció el homenaje y retiró la bandera que cubría su figura en bronce.

Cuando se iniciaron las lamentaciones y excusas por la ausencia del presidente Laureano Gómez, pidió la palabra uno de los porteros de palacio para leer una carta del jefe conservador pidiéndole al alcalde anfitrión retirar su busto, porque no era merecedor de él y además, claras disposiciones legales prohibían la realización de esa clase de homenajes a personas vivas y mucho menos presentes.

La indignación de Ospina fue aterradora y unido con Gilberto Alzate Avendaño iniciaron una campaña en contra del gobierno Gómez, rechazando la presencia de Urdaneta Arbelaez en la designatura, la cual pretendía Alzate a raíz de la enfermedad de Gómez para gobernar.

Por ello, la oposición a los gobiernos de Gómez y Urdaneta fue feroz y antes, nunca Ospina lo había hecho durante los mandatos liberales.

Cuando Gómez llegó a la presidencia pidió que el contralor y procurador fueran figuras de la mayor importancia en el Partido Liberal. Enfermo Gómez, Ospina y Alzate con las mayorías en el congreso cambiaron las reglas.

Es importante anotar, que la primera acción de gobierno del dictador general Rojas Pinilla fue nombrar por decreto a un coronel, Alberto Ruiz Novoa, como su Contralor, siendo éste de menor rango en el escalafón militar, ejemplos que muestran los estilos de gobierno.

¿Golpe de opinión?

Darío Echandía dijo que lo ocurrido el 13 de Junio era un golpe de opinión. La opinión la expresa el hombre de acuerdo con las circunstancias; la peor experiencia que tuve a raíz del 13 de Junio lo advertí en los aplausos para Rojas Pinilla, ofrendados por personas que antes estaban dispuestas a dar la vida, así lo decían, por Laureano Gómez.

Esa situación, solo puedo compararla con la que se dio el 10 de Mayo de 1957, cuando en la plaza pública gritaban en contra de Rojas Pinilla quienes hasta el día anterior habían anunciado ofrecer sus vidas por el dictador depuesto.

*Sería esa la opinión a la que se refirió el pensador liberal?

Laureano Gómez invitó al Partido Liberal, pero al liberalismo de verdad, buscando así la armonía entre los colombianos. El ex presidente Eduardo Santos ordenó Fe y Dignidad. Quienes se acogieron a esa orden, merecieron respeto. Unos pocos, calificados de liberales lentejistas trataron por todos los medios de conseguir una colaboración con Gómez y éste los rechazó por que no eran la representación legítima del Partido Liberal.

Gustavo Rojas Pinilla nombró lentejistas en la Asamblea Nacional Constituyente y fueron estos los más ardientes defensores del régimen imperante.

El Partido Conservador se cayó el 13 de Junio de 1953. Yo diría que ese proceso arrancó en octubre de 1951.

Todo partido cuando se divide en el gobierno sucumbe y mucho más, si posesionado el designado Urdaneta Arbelaez, las influencias del jefe militar Gustavo Rojas Pinilla estaban a la vista, pero diciéndose gobierno conservador.

Por eso Laureano Gómez cortó de raíz esa ofensa. ¿Gobernaba Urdaneta o mandaba Rojas? Ese era el dilema y Gilberto Alzate en su oposición, ante el menor atisbo de que regresara Gómez al poder, gritó en las páginas de Eco Nacional: ”General, salve usted la patria” meses antes del 13 de Junio de 1953.

Pero, ¿hasta qué momento el golpe fue de opinión?.

Para los jefes liberales, en el momento de conformarse el gabinete rojista, y ser ignorados, eso no importaba. Lo alegre estaba en la caída de Laureano. Vino un episodio lamentable, recordando las criticas al gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez, con la muerte accidental de Bravo Pérez en 1929; las mayorías liberales, Ospina Pérez y sus amigos y Alzate Avendaño y sus seguidores, corrieron a palacio a testimoniar su apoyo de dirigentes a Rojas el 9 de junio de 1954; pero ya lo popular, la opinión popular no bailaba en las calles y en la Plaza de Bolívar de la capital.

Retorno frustrado

Laureano Gómez reaccionó solitario frente a éstos desmanes y acompañado de un puñado de amigos, desde Madrid, enfermo, llegó a Caracas. Los aeropuertos colombianos se convirtieron en fortalezas militares con la orden de no dejarlo pisar el suelo de su patria, pero si insistía, debía ser muerto.

Cuando se presentaron los episodios de mordaza y cierre de la prensa que no aplaudía los acontecimientos gubernamentales, los jefes liberales empezaron a meditar.

Los amigos de Ospina y Alzate se disputaban con los lentejistas liberales en la asamblea constituida para la reelección de facto. La sangre vertida en el circo de toros La Santamaría de Bogotá demostró una vez más el estado de indefensión que era necesario cortar de raíz. Así se inició el Frente Nacional en Benidorn y Sitges.

Gobierno ¿de quién?

Pero, ¿quienes gobernaron a partir del 13 de Junio?
¿Gilberto Alzate? A pocos meses de aplaudir a Rojas, ya estaba decepcionado.

¿Ospina Pérez? En la tarde del 13 de Junio sintió alejar sus aspiraciones reeleccionistas, aunque logró introducir a varios de sus amigos en la burocracia reinante.

¿El Partido Liberal? Aplaudió y festejó la caída de Laureano Gómez, mientras sus jefes estuvieron pendientes de la llamada de ofrecimiento burocrático por parte de Rojas Pinilla y las decepciones se iniciaron de inmediato.

Alfonso López Pumarejo manifestó sus preferencias por un gobierno homogéneo conservador, con Laureano Gómez al mando y no lo que se estaba perfilando.

Pero, entonces, ¿fueron los militares?. Algunos de ellos recibieron llamados a ministerios, gobernaciones, alcaldías, institutos, pero las decisiones de mando estaban en manos de Gustavo Rojas Pinilla.

Aquí en el Departamento de Bolívar tuvimos militares gobernando como los casos del coronel Luis Millán Vargas y el alcalde de Cartagena Hernando Cervantes Z., intachables y a quienes recordamos con cariño y nostalgia, pero con ellos, el gobierno, el mando se sentía desde la capital de la República.

Esto que llegó al poder, cuando culminó la caída del Partido Conservador del gobierno tampoco fue militar. Recordemos: no fue con uniformados con quienes se unió Rojas Pinilla para instalar un teléfono directo desde el Palacio de Nariño hasta un juzgado civil del circuito de Cartagena, ordenando bajo amenazas del G – 2 que nadie interviniera en la pública subasta de los bienes de la Empresa Azucarera de Berástegui en liquidación.

No fueron los militares. Fue el socio y amigo íntimo de Rojas, Narciso Díaz, quién le acompañó en éste escándalo, uno de los tantos que llevaron la corrupción oficial en esa administración.

No fueron los militares, fue el propio Gustavo Rojas Pinilla quién ordenó fusilar a Enrique Gómez Hurtado cuando el hijo de Laureano, desde un balcón del Palacio de Nariño, apresado, reducido, recibía los insultos de una muchedumbre equivocada y como respuesta entregó el significativo desprecio para los ignorantes.
Los militares no obedecieron las ordenes de fusilamiento en la Plaza de Bolívar.

Dijo Rojas Pinilla que inmediatamente tomó el poder, dictó un decreto reconociendo a los ex presidentes en el exterior una pensión de tres mil dólares. Lo del decreto es cierto, como también lo es que Laureano Gómez no los aceptó mientras su mandato constitucional estuvo vigente.

Dicen los pocos amigos de Rojas Pinilla, los del M – 19, por ejemplo, que el dictador ha podido ordenar a la tropa disparar en contra de las manifestaciones que pedían su retiro del poder. ¡ Los militares no le hubieran obedecido!

Por ejemplo, en Cartagena de Indias, el comandante de las Fuerzas Militares, el hoy retirado almirante Orlando Lemaitre Torres, se hubiera negado a ello, y su comportamiento como jefe militar de la plaza, evitó el derramamiento de sangre en esas fechas aciagas.

No podemos negar, que excelente gobierno, el mejor de todos, después de octubre de 1951, fue el que disfrutamos con la Junta Militar 1957/58.

Ellos eran militares, Rojas Pinilla también fue militar: “pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” como dijo Soto del Corral, porque también es cierto que éstos son algunos episodios que a veces se quedan en el tintero, cuando se escribe sobre el 13 de Junio de 1953.■