Nicolás Curi Vergara, paladín popular

Por Luis Tarrá Gallego

No tuvo que impostarse para ser el líder social que fue.

Nació pobre en un pueblo pobre perdido de los mapas, hijo de sirio inmigrante trashumante de los mares en busca de mejor fortuna y laboriosa mujer ribereña dispuesta a sacar avante a su prole.

Su destino, carácter y simpatía natural la labró poniéndole buena cara a las dificultades, que fueron con forma de vaca cuando las jarriaba en el pequeño hato familiar de San Onofre o en forma de las frituras hechas por su madre y hermanas que salía a vender para redondear el exiguo presupuesto familiar en Cartagena de Indias, cuando se trasladaron al popular sector de Olaya Herrera o Caimán, en momentos de la transmutación de ese emblemático sector cartagenero de rural olvidado a tugurial agobiado en la Zona Suroriental.

Probó la trilogía de esos tiempos, ‘de cura, militar o torero’ para zafarse de la pobreza y fue también pichón de cura en el Seminario de San Carlos Borromeo en donde fue discípulo del cura García Herreros y también de militar en donde conoció al después general Miguel Gómez Padilla.

Se hizo luego médico, su herramienta instrumental para conectar con las necesidades de la gente y su primera destinación fue como galeno rural en el Canal del Dique de finales de los 60s y comienzos de los 70s, en donde en medio de aguda sequía aprendió que el agua salada remonta en forma de cuña la dulce y que los tiburones también podían entrar hasta Puerto Badel, cuando el Canal del Dique quedó convertido en un hilillo de agua que podía cruzarse de un salto.

La política

Su primera incursión política la hizo, siguiendo la tradición conservadora familiar, en el grupo Acción Cívica de los hermanos Carlos y Rafael Escallón Villa del periódico ospinista Diario de la Costa, para luego vincularse fugazmente a la política liberal de su colega Miguel Facio Lince y recalar más tarde con el senador Rafael Vergara Támara que le permitió llegar por primera vez  a la conflictiva Asamblea de Bolívar del año 74, donde estuvo hasta el 78 cuando fue uno de los impulsores de la candidatura senatorial del también médico Marún Gossaín Jattin que acabó con el vergarismo y con quien estuvo hasta 1986 cuando con David Turbay, Willy Martínez, Rafael Borré y otros importantes dirigentes populares liquidaron políticamente a Marún con la creación de la Convergencia Liberal.

Simultáneo a su exitosa incursión política, la consolidación de su filantrópico ejercicio médico lo llevó a fundar la Clínica Cartagena, tras el dispensario conformado en la zona del Dique a la que se vinculó como propietario de un predio rural en la zona del Corcobado y Guaranao que después transformó en una sociedad camaronera, con la activa participación de su esposa de entonces Cecilia Osorio.

La Clínica Cartagena fue vendida al antiguo Instituto Colombiano del Seguro Social y con los pesos conseguidos de esta negociación conformó en compañía de Jorge García, Armando Pomares, Guillermo de los Ríos y Sebastián Merlano entre otros la Clínica Blas de Lezo que también recibió el impulso de los auxilios parlamentarios, diputariles y concejariles de la época, además de la contratación pública y privada, lo que permitió el sostenimiento de una política de atención médica social de calidad con la acrecentó su innegable liderazgo político, que lo convirtieron en el jefe natural que desde entonces fue.

A partir de 1980 comienza a acumular credenciales y se hace elegir simultáneamente como diputado y concejal, corporaciones de las que fue durante el mes de octubre de ese año presidente, del Concejo en la mañana y de la Asamblea por la tarde, en el recinto de la primera corporación, ante el estado de postración física en que quedó la sede de la Duma que por entonces funcionaba en una edificación que después ocuparon el resguardo de Rentas y la Personería de Cartagena en la Calle de la Mantilla, durante la presidencia del arjonero y entonces faciolincista diputado y representante Eduardo Tinoco Bossa y su secretario Baltazar Plazas.

En 1981, tras la anulación por parte del Consejo de Estado en junio de ese año, por  inscripción irregular, de las credenciales de congresista de Miguel Facio Lince, Antonio Lequerica, José Vicente Mogollón Vélez, Rafael Escallón Villa y Juan C. Arango (Padre de la actual MinTrabajo) se convocan elecciones atípicas y consigue como principal la segunda credencial senatorial del grupo marunista, por el resto del período que concluyó en julio de 1982.

En 1986 y tras ser artífice de la derrota del senador Marún Gossaín Jattín le acepta la por entonces llamada Secretaría de Gobierno (Interior) a Ramón del Castillo Restrepo, primer mandatario del período del presidente Virgilio Barco Vargas y en persona culmina el proceso de aniquilación política de Gossaín hasta para cuando por divergencias con el gobernante departamental se marcha de la administración con la famosa frase: “Soy elegible, no nombrable”. 

Dos años después y tras la entrada en vigor de la Reforma Constitucional que permitiría a partir de 1988 la elección popular de alcaldes, presentada por el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, se abre el proceso de búsqueda de candidato, para lo cual inicialmente hubo un cuasi consenso natural alrededor del nombre del excongresista y concejal Joaquín Franco Burgos.

Esta tendencia, que se rompió a las primeras tras los odios y resentimientos entre Franco Burgos y el recién nombrado alcalde Manuel Domingo Rojas Salgado, por la vieja pelea del primero con los Escallón Villa, agudizada durante la gobernación del liberal Álvaro que nombró como secretario de Hacienda a Rojas Salguedo; administración desde la cual se agenció una injusta política de persecución política y judicial contra Franco Burgos, con acusaciones infundadas de apropiación de auxilios parlamentarios que terminó en un escándalo de proporciones nacionales, posteriormente desvirtuado, y, la contra-acreditación de los auxilios nacionales, departamentales y municipales de Franco Burgos.

La pelea sirvió para que se armara un consenso alrededor del alcalde Rojas Salguedo que finalmente desembocó en el apoyo unánime de liberales y conservadores a su candidatura como aspirante a primer alcalde por elección popular en 1988 y el desmonte burocrático y político de Franco Burgos que sucumbió en su aspiración a repetir concejo en 1988 al ser derrotado por diferencia de 17 votos por el empresario del chance Jesús María Villalobos Luna, ‘el Perro’, proceso en el que tuvo efectiva participación Curi Vergara, primero como secretario de Gobierno (Interior) de Bolívar y después como cabildante de primera línea.

En ese interregno, las casas García y Facio Lince, herederas del poder político creado alrededor de la figura del Partido Único del Concejo, PUC, obra del fallecido dirigente conservador Raúl Guerrero Porras, tramaron hacerse al control de la Alcaldía de Cartagena en las elecciones de marzo de 1990 con el nombre del constructor y tío y mentor del senador Juan José García Romero, Adalberto ‘Rayita’ Romero Morante, lo que inicialmente pareció ser empresa fácil.

Pero, un evento inesperado, como fue la llegada en octubre de 1989 del huracán Joan, echó por el piso el Plan García – Facio por hacerse con la Alcaldía, al inundar el crudo invierno la Urbanización Villa Rosita construida por Romero Morante en la antigua zona de los cultivos de arroz de Cartagena ubicada sobre la hoya hidrográfica oriental de la ciudad y en cercanías del cauce del Arroyo de Matute.

Esto puso al descubierto, inicialmente por denuncias hechas por el informativo Radionoticias de Bolívar que dirigía el suscrito por la emisora La Voz de la Victoria (Hoy Radio Esperanza) de la forma irregular en cómo durante una fugaz reunión de Planeación Municipal, dirigida por el arquitecto Eduardo Luis de la Vega Visbal durante la administración del alcalde conservador Hans Gerdts Martínez, se cambió inexplicablemente hablando el uso del suelo de rural anegable a urbano urbanizable, con las consecuencias ya vistas, escándalo que se convirtió en indignación popular al conocerse el nombre como aspirante a la alcaldía de Rayita Romero, por el impacto que sobre la opinión había generado el caso Villa Rosita.

El 15 de diciembre de 1989, en medio de la conmoción causada por la muerte en Tolú del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘el Mexicano’, en una reunión ocasional realizada en el Restaurante Kon Nam del centro amurallado, Nicolás Curi Vergara y Luis Guillermo ‘Willy’ Martínez, ante el inminente y previsible desmorone de la candidatura de Romero Morante por el escándalo de Villa Rosita hicieron un pacto de apoyar al vencedor de entre los dos de un proceso de selección, lo que duró poco con la entrada al grupo de los García de Willy Martínez.

De ahí no quedaba sino una vía: la consulta de los líderes comunales de la ciudad, que se hizo a mediados de enero de ese año y que abrumadoramente se decidieron por Curi Vergara ante la repulsa que motivaba Romero Morante por el tema de Villa Rosita y que se tradujo en constantes y públicos pronunciamientos a través de carteles murales en su contra que lo llevaron a dimitir como candidato en febrero de ese año y que se tradujeron en el apoyo del binomio García – Facio a Curi Vergara durante una reunión realizada en el despacho del contralor Departamental Arturo Facio Lince López y su posterior abrumadora elección como Alcalde.

La expectación por la administración Curi pronto se resolvió con el malestar de muchos de sus antiguos aliados políticos y especialmente por las críticas que generaba el manejo político y administrativo de su hermano Fuad Curi Vergara, secretario General de la Alcaldía nombrado por su antecesor Manuel Domingo Rojas y candidato de Nicolás a sucederle en las elecciones de 1992.

Pero un hecho inesperado ocurrió en 1991 con la promulgación de la nueva Constitución Política, que instituyó también la figura de elección popular de gobernadores, lo que abrió un nuevo panorama para los acuerdos políticos.

Igualmente, la designación de David Turbay Turbay como gobernador en 1990 por parte del presidente Cesar Gaviria Trujillo abrió una etapa de desencuentros entre este y Curi Vergara, los máximos líderes de la Convergencia Liberal, que concluyó con la disolución de ese grupo.

Abierta la baraja, hubo aceptación por los grupos mayoritarios de los partidos tradicionales porque la Gobernación en esa primera elección correspondiera al grupo Facio, quienes propusieron como candidato al diputado Osvaldo Vergara Gallo; candidatura que se frustró por la aspiración senatorial por el grupo M 19 de su hermano Rafael Vergara Navarro que lo inhabilitó, y surgió entonces, sin la total aceptación de Curi Vergara del nombre de Carlos Mendivil Ciodaro que finalmente resultó electo; con el compromiso previo de los Facio de apoyar a Fuad Curi en marzo del 92 a la Alcaldía, pacto ficto, pues con los García, Facio había acordado secretamente que el candidato sería el concejal y médico Gabriel García que fue elegido en una candente campaña contra otros candidatos como Argemiro Bermúdez Villadiego, José Henrique Rizzo, Joaquín Franco Burgos y Juan Zapata Olivella. Fuad no se presentó como candidato.

El desgaste político y los actos de corrupción de la administración García Romero crearon un ambiente de repulsa ciudadana que permitieron en 1995 la elección de Guillermo Paniza Ricardo que derrotó a Héctor García Romero, primo hermano del alcalde Gabriel y, esta coyuntura le abrió la posibilidad a Nicolás Curi Vergara de ser nuevamente Alcalde en 1997 cuando se enfrentó a otros varios candidatos dentro de los cuales estaban Carlos Díaz Redondo, Nausicrate Pérez Dautt y William Murra Babum.

Los sobresaltos judiciales, fiscales y disciplinarios que no habían sido descollantes durante la primera administración de Nicolás Curi Vergara, cuando las riendas administrativas y políticas las llevó su hermano Fuad, empezaron a saltar tras el control ejercido sobre el manejo de la administración por otros miembros del clan Curi y por los nuevos amigos del Alcalde que distorsionaron los bondadosos proyectos sociales, los que sumados a su incisivo apoyo al candidato presidencial Horacio Serpa Uribe conjugaron un serie de factores que terminaron con su suspensión como alcalde, hecha inicialmente por el gobernador Miguel Raad Hernández y ratificada posteriormente por el presidente Andrés Pastrana, quienes encargaron a la banquera Ginna Benedetti y, la posterior elección de Carlos Díaz Redondo.

El desgaste público por los escándalos que rodearon su segunda administración, minimizados por la influencia popular de su imagen culminaron con su precaria elección en 2005 como sucesor de Alberto Barboza Senior, con los resultados ya conocidos.

El corolario de la historia de Nicolás Curi Vergara podría resumirse en la naturalidad de su mensaje, que no necesitó nunca de maquillajes para llegar a las clases necesitadas al haber sido él uno de ellos, lo que aunado al conocimiento de esa situación le permitió preparar un mensaje efectivo que además se complementó con la solución de  las necesidades de los marginados, también conocida y padecida por él.

De él podría afirmarse que fue el líder político de mayor ascendiente popular de la política bolivarense del siglo XX y la parte del XXI que le tocó escenificar, ante los fallidos procesos de los comunicadores Campo Elías Terán Dix y Manuel Vicente Duque Vázquez.

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(El anterior fragmento hace parte de un trabajo sobre la historia política y social de Cartagena de Indias y Bolívar en preparación por parte del autor)

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Murió el sacristán más viejo del mundo

Luis Tarrá Gallego

Simití, Bolívar

Tras 76 años de servir como sacristán en las dos iglesias católicas de Simití, Bolívar, falleció hace una semana Luis Presentación Cuéllar Ramírez, a quién pudiéramos considerar como el más viejo en el oficio, desde que a los 11 años de edad decidió ser un colaborador decidido de la fe apostólica romana.

De rápido andar y pequeña estatura, Prese, como cariñosamente se le conoció en su pueblo, ejerció hasta un mes antes de fallecer la parte de su oficio de sacristán asignada últimamente, como era doblar las campanas del viejo templo de San Antonio de Padua, cuando la ayudantía de servicios religiosos quedó en manos de otros de menos edad, que le sucedieron en esa misión.

“Aprendí a ser monaguillo a los 11 años de edad con los padres javerianos que llegaron tras muchos años de estar Simití sin cura y luego de que los obispos Builes de Santa Rosa de Osos y Umaña López de Cartagena firmarán un convenio para ese fin y quedaron como párroco el padre Efraín Díaz y como auxiliar el padre Absalón Martínez que innovó con su violín el acompañamiento musical de las misas y con quien aprendí el catecismo y latín que era el idioma de la iglesia” recordó Cuéllar Ramírez en una entrevista que nos concedió hace algún tiempo.

Prese, que hasta sus últimos días fue además de sacristán consagrado, la memoria histórica de su natal Simití, del que salió muy pocas veces, la mayor parte de ellas por razones políticas al ser un decidido liberal en un pueblo hegemónicamente conservador y la última por razones de salud de la que regresó cadáver.

Parafernalia religiosa

Pero además de los cánticos y rezos en latín de esos tiempos en que la misa se decía a las cuatro de la mañana en un pueblo sin luz, que a duras pena tenía servicio de energía entre 4 de la tarde y 10 de la noche y, que, por fuera de ese horario, la única manera de luchar contra la oscuridad natural eran los mechones de gas, las velas de cebo y los bombillos Eveready; los retos del acompañamiento de la misa conllevaban la familiaridad de muchos elementos, que con cinematográfica aparición conformaban el preciso ritual de la Santa Misa.

“Copón, cáliz, vinajeras, con agua y vino; corporal, purificador, patena, palia, misal y atril eran los nombres de los instrumentos sacros de la celebración, complementados con las prendas sacramentales del oficiante que eran alba, cíngulo, estola y casulla” rememoró con evocación sentida Luis Presentación.

De los grandes momentos vividos por la feligresía simiteña durante esas siete décadas en que se convirtió en un símbolo viviente de la fe y la historia de su Simití del alma, Prese recordaba “la llegada apoteósica del obispo Builes con su llamativo bonete, para restablecer los servicios religiosos; acompañado de otros seis sacerdotes jesuitas, de los cuales dejó dos: uno como cura y el otro como auxiliar”.

Tragedias eclesiásticas

De igual forma, por su memoria fotográfica desfilaron “los trágicos momentos de las muertes de los padres Marco Tulio Vera Jaramillo, fundador de varios poblados, entre otros Los Canelos, que inicialmente llevó su nombre; quién pereciera al ser tasajeado por la hélice de la lancha parroquial ‘La Original’ tras perder su control mientras la reencendía y, la del padre Campuzano, a quién las ruedas del campero en que regresaba del Cerro de la Veracruz le rompieron las costillas y el corazón al pasarle por encima luego de caer del vehículo en movimiento y por un descuido propio por el que exculpó al chofer que lo conducía”.

Prese también recordaba “las magulladuras múltiples con las que regresó a Simití el párroco conservador de Río Viejo Jesús Moreno, huido de este poblado luego de que una turba de liberales enardecidos lo molieran a palos el 9 de abril de 1948, al repicar con alegría las campanas de la iglesia en vez de doblarlas en señal de duelo tras conocerse el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán”.

Música campanaria

Cuéllar Ramírez, además de sacristán fue afinado tañedor de campanas y a la sazón recordaba varios de los muchos toques con los que con diferente intención siempre rompieron la monotonía tediosa del Simití de antaño.

“Entre dos o tres compañeros en los tiempos de juventud vital nos subíamos al campanario y con piedras de canto y el badajo de las campanas hacíamos sonar diversos toques, entre otros el chingulín y el tanané, que junto con el repique y los dobles hacían parte del repertorio campanario de la iglesia pionera y colonial de San Antonio de Padua”.

Fue consumado pescador de atarraya del Barrio Abajo o Santa Gertrudis, de a donde diariamente y hasta hace pocos años hizo parte de la comparsa pesquera denominada ‘ronda de pescadores’, que con sincronía mañosa sacaban diariamente a la magistral Ciénaga de Simití importantes capturas que durante años abastecieron el mercado local, regional y nacional, cuando lanchas de sitios distintos del país iban a comprar la pesca preciada de los atarrayeros de Simití.

Matraquero reconocido del espectral y bullicio único del Viernes Santo, tras la crucifixión de Jesús en la viva Semana Santa simiteña que escenifican sus pobladores desde años sin cuenta; doblador de campanas para anunciar fallecimientos locales o de simiteños en tierras lejanas; cantador de oficios religiosos a la usanza vieja del latín en las celebraciones tradicionales de San Simón, San Antonio de Padua y las novenas de la virgen de La Original entre otras y, animador decidido de la pirotecnia doméstica de voladores, además de solícito servidor para cualquier vuelta que se ofreciera, Simití acaba de perder con la muerte de Luis Presentación Cuéllar Ramírez la memoria viva de un pedazo grande de su historia y costumbres, que difícilmente encontraran un reemplazo. ■

Mompox a punto sanitario para Festival del Jazz 2018

Mompox, 31AGO18.- *Con la intervención sanitaria de más de 500 casas de siete barrios, la revisión minuciosa de los protocolos de transporte, manipulación, almacenamiento y preparación de alimentos, así como el cumplimiento de las normas de sanidad hostelera y la garantía de la Red Hospitalaria, la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud ha puesto a punto los rigurosos parámetros sanitarios que garantizarán la integridad de visitantes y nativos de Mompox durante la edición 2018 del Festival del Jazz que se desarrollará del 6 al 8 de septiembre próximos, informó la secretaria departamental del ramo Verena Polo Gómez.*

Según la funcionaria, “los barrios intervenidos son 6 de agosto, La Granja, Vista Hermosa, 1 de julio, 1 de octubre, La Cuchilla y 1 de mayo en donde personal de técnicos sanitarios desplegaron acciones de *Vivienda Saludable* y *Recolección de Inservibles* así como *levantamiento de índices aédicos* para controlar la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades vectoriales. De igual forma, se realizó una *campaña de vacunación canina*”.

*Control alimentario*

En este sentido, para garantizar la *seguridad alimentaria* de nativos y visitantes, expresó el líder del Programa de Alimentos de la Secretaría de Salud ingeniero Antonio Carlos Pérez Villalba, “se han intensificado las actividades rutinarias contempladas en la Ley 1122 de hacer *Inspección, Vigilancia y Control, IVC, a los establecimientos gastronómicos para comprobar que cumplan con los parámetros establecidos en la Resolución 2674/13 y el Decreto1500/07y así *garantizar la inocuidad y procedencia de los alimentos, especialmente de la carne*, que se utilizan en la preparación de alimentos en los 36 hostales y hoteles con servicio de restaurante y los más de medio centenar establecimientos de expendio de alimentos.”

De acuerdo a un *Plan de Trabajo General* fijado por las diferentes autoridades con jurisdicción y competencia en Mompox, la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud también realizado acciones de *IVC* en los hoteles, residencias y hostales registrados ante la Alcaldía Distrital de Mompox para verificar el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad.

También, la Gobernación de Bolívar a través del *Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, CRUE,* verifica el estado a punto de la *Red Hospitalaria local y regional* para atender dentro de la *Alerta Verde hospitalaria* que se declarará a partir del lunes para atender las contingencias sanitarias que puedan presentarse en la región con ocasión de la realización del Festijazz.

Por último, la comunidad momposina a través de la presidenta de la *Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio 1 de mayo Ofelia Florez* reconoció y agradeció las acciones de intervención directa que realiza la Gobernación de Bolívar a través de la Secretaría de Salud en las barriadas momposinas para el control de vectores y otros factores de riesgo sanitario, actividades que según la líder social redundan en una mejor calidad de vida de los momposinos, especialmente con los proyectos de *Vivienda Saludable* y *Recolección de Inservibles* puntualizó.■

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Los vascos que no vinieron

Por Luís Tarrá Gallego

Simití, Bolívar

Un aviso publicado en la edición 9.663 de El Tiempo de Bogotá el 22 de agosto de 1938, hace 80 años, estuvo a punto de conseguir la implantación de una colonia vasca en el municipio de Simití, Bolívar, conformada por sobrevivientes exiliados en Paris de la inclementemente bombardeada por los nazis población vizcaína de Guernica, tragedia universalizada por el malagueño Pablo Picasso en el cuadro homónimo, que iconizó las atrocidades cometidas por los combatientes extranjeros de la Guerra Civil Española.

La intención de establecimiento, manifestada por el vizcaíno Gabino Seijo Zarrandikoechea, según ese anuncio era: “…para que venga a éste país [Colombia] una inmigración vasca con el propósito de labrar la tierra y darle impulso a la agricultura y a la ganadería…” y, fue respondida seis días después por el médico e historiador simiteño Leoncio A. Bastidas, en la que además de remitir dos folletos “…sobre la Geografía de Simití…” le ponía de presente a Zarrandikoechea, “…las bondades que brindan éstas tierras a una respetable colonia que desee trabajar…”

Visita al presidente

Aprovechando que una comisión del Concejo de Simití debía entrevistarse con el presidente Eduardo Santos, tío abuelo del presidente Juan Manuel Santos, tras audiencia conseguida por el doctor Luis B. ‘Chan’ Ortiz, el tema de la inmigración interesó al mandatario, que invitó al vasco a visitar el país y dio la orden para que altos funcionarios nacionales y regionales atendieran el tema, lo que finalmente estos aprovecharon para intentar desviar hacia los departamentos de Caldas, Tolima, Valle del Cauca, Cundinamarca y los Llanos la intención de los vascos de establecerse en Simití, que a la postre resultó fallida para todos.

La misiva de Bastidas entusiasmó a los vascos liderados por Zarrandikoechea, que tras responder su mensaje se comprometió a visitar Simití, lo que hizo el 28 de marzo de 1939, después de entrevistarse dos semanas antes con el gobernador Manuel F. Obregón Flórez, por instrucciones perentorias del presidente Eduardo Santos, con quién se reunió el 5 de mayo de 1939.

Impresiones in situ

Quince días después y, tras recorrer los puntos en los que eventualmente podría emplazarse la proyectada y luego intencionalmente frustrada colonia vasca, Gabino Seijo precisó las aspiraciones fundacionales del proyectado poblado vasco que se repartiría en dos asentamientos que se denominarían Guernicabarri, en lo que hoy es Santa Rosa del Sur y Puerto Guernica, en lo que hoy es la zona dispersa de Juncal en Simití y que resumió así:

“Como iniciador o fundador de la colonia que se denominará Guernicabarri [solicitó] se le conceda un lote de tierra de 25 kilómetros cuadrados; de 12 kilómetros de largo por uno de ancho por todo el curso de la quebrada Juncal, por ambas orillas…que comenzarán a contarse desde la orilla de la ciénaga de Simití, cuando las aguas se hallan en verano, y seguirá su curso por la referida quebrada, así también siguiendo el curso por las aguas en las orillas de la quebrada del Platanal, después de conceder un kilómetro hacia el monte que en línea recta continúa por el Platanal”.

De igual manera Gabino S. Zarrandikoechea, circunscribía su petición a la concesión de “Tres kilómetros cuadrados de tierras montuosas alrededor del salto La Fría y ello servirá entre otras cosas para dar acceso a la parte arriba de ese salto y sirva así, si el caso llegare, para el desarrollo del turismo”.

Plan agroindustrial

Su petición a las autoridades simiteñas, de lo que pudo ser un jalón de actividad agroindustrial, prosiguió en los siguientes términos: “Solicito también el aprovechamiento de la mitad de las aguas del salto La Fría para destinarlas a riego o fuerzas motrices, indistintamente según le convenga al suscrito, mientras que la otra mitad quedará para servicio del municipio…lo mismo que la mitad de las aguas de la quebrada El Platanal”.

De la misma manera, para la concreción del ambicioso proyecto, se elevó una solicitud para la realización de “faenas pesqueras en la ciénaga de Simití y ríos que al suscrito convinieren y que el tránsito por el río Juncal y la carretera siguieran considerándose como públicos, como hasta ahora acontece”.

Colonia agrícola

Sobre este particular, Gabino S. Zarrandikoechea pedía, en el esbozo de este bien estructurado plan, que: “En el caso de formar la colonia vasca de Guernicabarri, ésta se extenderá de las márgenes de la propiedad antes expresada que se repartirá a cada colono que se establezca a razón de 10 hectáreas para los que se sitúen en la parte baja, en terreno llano sobre la ciénaga de Simití, en el terreno dónde se piensa fundar el pueblo que se denominará Puerto Guernica, en lotes de cien metros de ancho por mil de largo en la parte derecha aguas arriba del río Juncal…terrenos que serán regados por las aguas de la quebrada La Fría, en obras a cargo de cada colono”

En ese sentido, se solicitaban: “60 hectáreas del monte al borde de la carretera que irá en dirección a Guernicabarri partiendo de Puerto Guernica y que será cubierto en lotes de 200 metros de ancho por 3.000 de largo. 30 hectáreas en la región de Santa Rosa o sea en los alrededores de Guernicabarri en lotes diseminados y que no es posible marcarlos por ser la configuración del terreno ondulado, y no convendría tirar líneas hasta tanto no se eligiere el lugar adecuado”.

Por último, planteó el vasco, “Será conveniente: casi necesario, que a esta región de Santa Rosa se le provea de agua para el riego de sus tierras, con las aguas que aporten en la región de La Paja, las quebradas de La Mata y La Paja”.

Guernicabarri y Guernica

Que en euskera significa territorio Guernica, fue el nombre escogido para los futuros y luego frustrados pueblos, que se ubicarían, el primero en el territorio que hoy ocupa el municipio de Santa Rosa del Sur, por entonces conocido como Ángulo, una ‘venta’ o lugar de aprovisionamiento y descanso de los mercaderes y aventureros trashumantes de los agrestes senderos de la serranía de San Lucas, una región rica en vetas de oro, plata y otros minerales y levantado en un cruce de caminos al más viejo estilo europeo y, el segundo, en el sitio disperso de la desembocadura de la quebrada Juncal, famosa por la limpidez de sus frescas aguas, que aún se venden para el consumo humano de la región.

Gran frustración

Pero como todo lo que brilla no es oro, a pesar de la decisión tomada por el presidente Eduardo Santos, en favor del establecimiento de esta colonia en 25 kilómetros cuadrados de los más de 6 mil con que contaba entonces el territorio del municipio de Simití, los intereses ‘interioranos’, por un lado, porque ese establecimiento humano y agroindustrial se llevara a cabo en otros lugares de la geografía colombiana, dio al traste con esa humanitaria y económicamente reivindicativa idea.

Por otro lado, la decidida simpatía e íntima militancia nazi del gobernador de entonces Manuel F. Obregón Flórez, ex diplomático ante el régimen de Adolfo Hitler, que lo condecoró con la Gran Cruz de Hierro de la Alemania nazi, cuyos aviones bombardearon inclementemente los territorios vascos, incluida Guernica; que adrede no presentó en los términos debidos el proyecto de Ordenanza a través del cual se otorgarían los avales financieros y las herramientas administrativas para el establecimiento de esta frustrada y bien intencionada empresa, que más que humanitaria pretendía ofrecer una experimentada alternativa para el desarrollo planificado de una región, que ocho décadas después, continúa agobiada por el marasmo oficial.■

Curiosidades del apellido Lemaitre

Curiosidades del apellido Lemaitre

Por Alberto H. Lemaitre “Mr Tollo”.

(Publicada en la edición 18 de 1999 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego)

Este apellido vino a Colombia de la ciudad de Le Havre en Francia y no se regó por el país.

Se escribe Lemâitre y se pronuncia lemetre porque tiene acento circunflejo en la A.

Yo he observado una cosa muy particular y es la siguiente: la letra inicial del segundo apellido de los descendientes de la primera rama refleja el estado económico del individuo. Explico:
El matrimonio Lemâitre Román, hijo Eduardo Lemâitre Román, letra R= Rico.
El matrimonio Lemâitre Porto, hijo Alberto H. Lemàitre Porto, letra P= Pobre.
El matrimonio Lemâitre Lequerica, hijo Jorge Lemâitre Lequerica, letra L= limpio.
El matrimonio Lemâitre Torres, hijo Orlando Lemâitre Torres, letra T= también limpio.

Hay otro detalle muy particular, me decía mi primo Gastón Lemâitre Lequerica: “primo, estoy fregao porque tengo dos apellidos de RICOS y no tengo un maíz que asar y para colmo me pusieron de nombre GASTON”.

La actuación de éstos exponentes cartageneros ha sido así: Eduardo Lemâitre Román, senador, gobernador, director de El Siglo de Bogotá, historiador destacado y presidente de la Academia de Historia de Cartagena de Indias.

Alberto Lemâitre Porto, primer gerente del Automovil Club de Colombia, en Cartagena; fundador del Club de Pesca , director del Tránsito Departamental; secretario escribiente de la alcaldía; editor de dos libros costumbristas de la ciudad.

Jorge Lemâitre Lequerica, jefe de una sección del Terminal Marítimo y Fluvial de Cartagena , empleado de la Flota Mercante Gran Colombiana, actualmente jubilado.

Orlando Lemâitre Torres, almirante de la Armada Nacional y rector del Colegio San Carlos.

Hay que observar que ninguno de éstos señores ha concurrido nunca a ningún juzgado ni simple inspección de policía por ninguna causa. Y que ricos y pobres han hecho de tripas corazones y jamás han enturbiado el apellido. Ninguno de ellos ha sido concejal.

Esa diáfana honestidad es actualmente muy desconocida en la ciudad.

Vender suero no paga dijo Sincelejo

Habla Sincelejo: ¡vender suero no paga!

Por Ron White

(Publicado en la Edición 18 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego año de 1999)

Sus primeros zapatos los calzó a los quince años de edad después de haber ahorrado durante dos.

Es uno de los episodios de la historia de Manuel Cárdenas de Avila, un sabanero de 58 años de edad y 43 de vivir en La Heroica, donde todo el mundo le conoce no sólo por su remoquete de Sincelejo sino por sus rutilantes cadenas y esclavas, motos de alto cilindraje y último modelo y ¡por preparar los mejores y más sabrosos cócteles de mariscos de la ciudad.

Salida accidentada

“Salí de mi pueblo cuando tenía 13 años, huyéndole a la mala situación que había en mi casa. Me despedí a la una de la madrugada y logré llegar a la carretera a las once de la mañana, luego de atravesar lodazales y breñas que por poco no me dejan llegar. Había quedado huérfano y soy el tercero de siete hermanos”.

Natural de Don Gabriel, hoy Departamento de Sucre, cuándo llegó a Cartagena se dedicó a vender tinto, paletas y cigarrillos por la calle.

Vivía en el Hotel Central de los Paternina, unos conocidos de Chalán, Sucre, que le dieron la mano recién llegado a la ciudad.

Nunca asistió a la escuela por la difícil situación que se vivió en su hogar paterno. Su padre, agricultor, tenía más malas que buenas rachas, de allí el rosario de dificultades de la familia Cárdenas De Ávila. Su madre, mujer de hogar, murió de un esfuerzo que hizo estando en cuarentena.

Aprendió a leer a solas, ayudándose con la observación de los “paquitos o muñequitos” de Santo y Juan Sin Miedo, por cuyas actitudes empezó a comprender lo que decían las letras, hasta que se familiarizó con ellas.

Nada de suero

“Llegué a éste sitio el 4 de diciembre de 1953 cuando La Matuna era sólo un playón polvoriento en el que los muchachos se dedicaban a jugar béisbol. He visto crecer éste lugar, en el que muchas veces dormí.

Los primeros edificios en construirse fueron el “Fernando Díaz”, “David” y después el del “Banco Popular” en donde quedó la estación del ferrocarril.

El” Ganen” , “Araújo”, “Cafetero” y “Caja Agraria” fueron después y creo deben tener por ahí unos 38 años de hechos y los otros 40.

Recuerdo la tragedia que se vivió cuando se construía el “Banco de Bogotá” y a uno de los obreros lo mató el martinete con que enterraban los pilotes de las bases” señala Sincelejo con la fluidez y sencillez que lo han hecho popular entre sus clientes y amigos.

“No me dediqué a vender suero porque aquí a la gente lo que le gusta es la basura esa que venden por ahí mezclada con maizena, ya que no saben de eso.

Al principio, en éste mismo sitio en que hoy estoy, vendía, ya de fijo, paletas y tinto.

Posteriormente en 1966, siendo alcalde Gustavo Lemaitre Román e inspector de Policía Hugo Camargo Ortíz, me dieron un permiso para estar aquí legal. Todos los negocios estaban para esa época malos y la novedad era la venta de cócteles de mariscos. Con la plata que había logrado reunir, compré mi primer kilo de camarones, mayonesa, cebolla, ajo, salsa de tomate y una nevera de palo con la que empecé, hasta hoy bien, a Dios Gracias”.

Mientras dialoga, prepara los cócteles que durante treinta y tantos años han sido los favoritos de los cartageneros y foráneos que llegan a diario a su negocio a disfrutarlos.

“Al principio los vendía a $1 los sencillos y a $2 los dobles. Aunque parezca mentira, a esos precios el negocio rendía más que hoy que los vendo a $ 1.300 y $2.600”.

Considera que la fe en Dios y el no haber fiado nunca son parte del éxito de su vida, en la que ha tenido 12 hijos, 8 con su primera mujer, de los que han fallecido 3.

Amante además del fisiculturismo, al que llegó por la moda que se dio hace algunos años en las playas de Marbella, a las que asistía periódicamente a hacer ejercicios.

“Habían unos mancitos, todos fornidos, que se creían la mamá de Dios y se la pasaban guapiando.

Yo, aunque nunca he peliado porque no me gustan los líos, me hice el propósito de volverme cuajado y allí empezó mi afición por las pesas, que aún hoy levanto”

Vendo mi moto

Después de años de ser el dueño de las mejores motos que han rodado por Cartagena, Sincelejo se prepara hoy para vender el último de éstos artefactos que le queda.

“La ciudad se ha vuelto muy peligrosa y nadie respeta la vida de los motociclistas. Durante las fiestas del Once de Noviembre, un irresponsable casi me mata a mí y a mi mujer por andar por ahí todo alocado” concluye éste personaje de la vida cartagenera, que entre tintos, paletas, cigarrillos y cócteles de mariscos logró hacer de su vida algo interesante y triunfante, tal como lo soñó cuando decidió venirse para acá hace nueve lustros.

Memorias de un boticario: H.L. Román y su botica

Memorias de un boticario: H.L. Román y su bitica

Por Eduardo Castilla P. (Q.F.)

(Publicada en la edición 18 de 1999 del periódico El Porvenir de propiedad de Luis Tarrá Gallego)

Entre mis recuerdos figura la persona del médico cartagenero, Dr Luis Felipe Pernett, hombre interesante dedicado por completo a su profesión.

Nos conocimos en Barranquilla, en la Farmacia Bocas de Ceniza de don Julián Meléndez Lara hermano del destacado jugador de footbol Roberto “El Flaco” Melédez, cuyo nombre ostenta el estadio metropolitano de La Arenosa.

El doctor Pernet atendía su clientela en su consultorio en la propia farmacia y yo atendía como ayudante en la faena de preparación de fórmulas magistrales.

Pernet nos entretenía a menudo con su fino humor, con chistes y una que otra anécdota de su propia vida. Hasta que un día me refirió un pasaje de la vida cartagenera, relacionado con la Farmacia Román.

“Resulta que en la callle Román de la ciudad de Cartagena, funcionó una tradicional farmacia con el mismo nombre de la calle, cuyo propietario era ni más ni menos que el eminente hombre de negocios y gran personaje por su entrega a la comunidad Don Henrique Luis Román Polanco, prototipo del hombre sencillo y servicial, que a todos atendía por igual, sin importar si eran pobres o ricos, no obstante su condición de pertenecer a la aristocracia local.

Por ello en cierta ocasión un cliente, muy especial de la farmacia, le pidió el favor de aceptar a un hijo suyo como aprendiz.

Demás está decir, que la Farmacia Román fue algo así como una escuela de farmacia por la que desfilaron y se hicieron farmacéutas – licenciados muchos señores que con lujo de competencia ejercieron la profesión en la ciudad y en algunos pueblos.

Don Henrique recibió cordialmente al muchacho y lo llevó al recetario, empezando la lección. “Este lugar se llama así, recetario . Este objeto de loza o porcelana se llama mortero, los árabes lo llaman almírez. Éste objeto que está dentro del mortero se llama pistilo o mano del mortero. Estos granitos de color amarillo claro se llaman goma arábiga. Pues bien, vamos a colocar éstos granitos de goma arábiga dentro del mortero, los golpeas así, para se desmenucen y los trituras con la mano del mortero hasta que se conviertan en polvo fino. Me le das y me le das hasta que salga olor a cebolla” le dijo al aprendiz.

Este último se puso en faena y muy pronto los granitos se convirtieron en polvo impalpable, pero el olor a cebolla no aparecía. Fue entonces cuando decidió ir a donde Don Henrique a pedirle permiso para salir a una pequeña diligencia, que silenciosamente consistió en comprar un centavo de cebolla en la esquina más cercana.

De vuelta, un rato después llamó a Don Henrique para informarle que el trabajo que le ordenó hacer ya olía a cebolla. Don Henrique, hombre avispado comprendió la jugada del aprendiz y le dijo: “bueno, ahora me le das y le das en sentido contrario, hasta que desaparezca el olor a cebolla”.

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La Botica Román (*)
Por Daniel Lemaitre Tono.

Su apariencia en general,
Era bella y reposada:
Mesa de mármol chapada
Y rejillas de cristal.
Viejo reloj colonial
Al frente del mostrador
Y por adorno mejor
De pureza diamantina
Dos redomas de anilina
Llenas de luz y color.

Cantaba allí noche y día
La mano del almirez
Y en lindos potes de gres,
Que Hipocrátes presidía,
El parroquiano leía:
Pulmonaria Latiforia.
Cantharis vesicatoria.
Hydrargyri. Camphorata.
Semen contra. Pertulaca.
Y otros que no hago memoria.

Entre pungentes aromas,
En mi añoranza percibo
Al viejo Benito Olivo,
A Cuesta y a Octavio Comas
Y ¡oh! recuerdo que te asomas
Y medio intrigado ves
De un color si no es
Una conchuda icotea
Que mientras compras oblea,
Te tropieza por los pies.

Aquel manso quelonio
Blanco, azul o verde mar
Fue un bicho muy popular
Por la Calle Lozano.
Se iba hasta el Portal cercano
Y el vario color se explica
Porque siendo casa rica,
Que a menudo se pintaba,
Todo pintor lo dejaba
Del color de la Botica.

Allí rompiéronse el cuero
Y a su mente dieron luz
Mi compa Pedro Pertúz
Y Carlos Cuesta, primero.
El mismo Agustín Recuero,
Jóven aún sin “bastén”,
Vendió a los jóvenes bien
Que iban a bailar cuadrilla
Cardamomos en semilla
O aromático sen – sen.

Las niñas de gran tilín
Para realzar sus atributos,
También compraban bismutos
Agua de azar y carmín.
Hoy no pudiera Agustín
Vender “cascarilla” mala
Donde Max Factor se instala
Y menos vender sen – sen,
Porque esas niñas también
La que menos, ya “le jala”.

Hoy toda la han transformado,
Quién en sus manos tuviera,
Volver a verla como era,
¡En aquel dulce pasado ¡
No vuelve, no el abnegado,
Que ese rincón glorifique,
Cuántas cosas van a pique!
Cuantos niños que han llorado
Y madres que han suspirado
Don Henrique Don Henrique!

(Tomado de “Corralito de Piedrta”, Editora Bolívar 1948)